domingo, agosto 07, 2011

AQUEL AMADO BIGOTE HITLER -REENCUENTO-

AQUEL AMADO BIGOTE HITLER

El era perfecto. El era el símbolo del pendejo macho. Del deseado. Del soñado por mi cabeza loca y desquiciada. Su pelo oscuro contrastando con su hermoso cuerpo y su increíblemente sexy-cara leche blanca. Beauty face.tan blanca. El macho de porcelana. El pendejo de mirada oscura y perversa que soñaba. Me ensoñaba.
El manejaba, dominaba, negociaba. Con su gran falo de poder que colgaba sobre sus dos hermosos lampiños huevos. Esferas perfectas de deliciosa carne joven. Y el suave vello de su casi adolescente pubis donde enredaba mis dientes y mi lengua , mi boca caliente en celo.
El era perfecto. Capricho de los dioses. Bomba de tiempo. Gato caliente sobre el tejado de la Taylor…

QUECARA-QUECUERPO-QUEPIJA-QUEHUEVOS-QUELENGUA-QUE BESOS-MASBESOS-PROFUNDOSBESOS-CALIENTEALIENTO

Esa lengua que movía como una iguana salvaje libando mis venenos.

Lo conocí en el cine porno de once. Reducto vicioso y promiscuo. Un recinto en cuyo aire se respiraba un denso aroma a culo, pija y huevo, como un almíbar de macedonia caliente. Era uno de esos días de culo incendiándoseme. Me había quedado a dormir en la casa de mi amiga Valeria que vivía a tan solo escasas cuadras de ese laberinto mugroso de ardores y ansiedades interminables.

Me desperté y se me vino a la cabeza el pendejo tan fuerte fuerte. Pensaba ir a buscarlo, seguro que lo encontraba vendiendo su carne pendeja a los viejos putos que con el parkinson lo pajeaban por algún billete. La paja de parkinson era buena. El temblor en la cabeza de la pija te daba placer mágicamente. Los viejos eran como una minipimmer con esas manos temblorosas y arrugadas y todavía mejor si te la chupaban sin dientes… Eso decía el pendejo riéndose de los pobres putos gerentes, que se encerraban desde la apertura hasta el cierre en ese cine oscuro donde se les iba la vida en cada gota de leche, en ese cine oscuro, túnel de sexo sucio, donde se entregaban a lamer las migajas eróticas que la vida les daba como si fueran palomas desplumadas de nuestro riachuelo podrido de mierda, basura y aceite.

Yo era muy puta. En esos días las únicas respuestas que me daba a mí la vida las descifraba con el culo. La pija era mi leitmotiv, mi salida de la depresión y la fálica razón de seguir viva. Ese pendejo me daba vida… con sus 19 cortos años me rejuvenecía, como recién salida del quirófano …. como Susana o como Mirtha…

Elegí la tanga que en el culo tenia un corazón de lentejuelas, las calzas de batalla negras arratonadísimas por tantos roces, y me fui con mi mochilita pedorra a internarme en ese oleaje de mar salado resbalando en sudor chongo y caliente. Entré sin ver una mierda como siempre hasta que los ojos se me acostumbraran, era solo cuestión de corto rato. Di unas vueltas miroteando con el ojo sagaz del cazador buscando presa. No pasaba nada. Viejos en los rincones exprimiendo carne pendeja, mariconas zarandeando el culo en desaforada busca de verga, algunos zarpados de merca narigueteando en las butacas de adelante, una que otra boca agachada en los pasillos mamándola como una lactante ternera… y yo… en el medio de todo buscando a mi pendejo amor que hasta hora brillaba por su ausencia. Esa ausencia que se me clavaba en el corazon como una estaca ardiente. Estaba desorientada, iba a tener que comerme alguna aunque sea para amortizar el dinero invertido de la entrada de ese cine de mierda… pensé que a lo mejor la amortizaba guardando el ticket y mandándolo al INCA que premiaba no se con que verga… hasta que no vi ese nombre en ese papelucho pedorro sabia que INCA era solo la lata de duraznos dominguera.

Había pasado no más de media hora pero mi ansiedad logró que la tarde se me hiciera eterna. Alguien me manoteó el culo. Me di vuelta… .no podía creerlo… estaba el pendejo agarrándome de la cintura y comiéndome la boca con su larga lengua. Creí morir ahí en ese instante ahogada en su saliva y su aliento que me ponía loca, caliente y enferma.

¡DIOS QUE NO EXISTÍS GRACIAS!

Me agarró de la mano y me llevó hasta el baño, nos encerramos en el compartimiento del inodoro, se sacó la ropa y me empezó a desnudar casi sin dejar de besarme, tenia un pedazo que más que pedazo era entero, serían unos 22 por cinco si no era más… me daba igual… ¡era una pija perfecta!

¡QUIEROMAS-QUIEROTODO-QUIEROYA!

Estábamos enredados en un zigzaguear tibio de carne y saliva y lo dí vuelta, ese culo parado blanco y amable merecía la danza erótica de mi lengua, me ponía loca chupar esa zanja de macho y más loca me ponía sentir como se le ponía la pija dura con venas gordas latiendo llenas…

-¡PARÁ PARÁ HIJA DE PUTA ME VAS A HACER ACABAR!

Relajado y entregado se abrió el culo con las dos manos… ese culo macho, ese culo blanco, le hundí la lengua al fondo y arqueó la espalda cogiéndome la cara con esos glúteos caníbales desesperados como una carnosa manzana del pecado que siempre nos está tentando. Podía morirme ya en ese mismo instante asfixiada por ese culo increíble, entregada, regalada, mi lengua y yo… en eso el pendejo se acomodó y sentí un olor rancio en el ambiente… mmm… se había relajado tanto que algún regalito se le había escapado a juzgar por el aroma persistente… los lindos cagan feo también, pensé… Sentí un molestia sobre la boca entre la nariz y el labio superior y me toque rápidamente… un pedacito de CACA descansaba pegoteado era del tamaño del bigote de Hitler… JAJAJA… nunca hubiera imaginado que semejante regalo me pudiera hacer tan feliz, o al menos que no lograra molestarme. Me sacudí aquel rasgo Hitleriano y seguí chupándole el orto locamente. Me sacó el culo de la cara, me dió vuelta, me hizo agachar empujándome la cabeza y me la metió sin miramientos. Gocé como loca, como perra, acabamos juntos y me dí cuenta en ese instante, que aunque me enloqueciera el cuerpo, la sangre, el alma y hasta me hiciera ser capaz de arrastrarme hasta saborear sus cacas, lo nuestro iba a ser nada más que eso, revolcones en ese cine pedorro y oscuro, tan oscuro como aquel momento de oler su mierda. Terminamos a los besos relajados y el me dijo que lamentablemente tenia que seguir trabajando…

Me fuí a casa, la entrada había sido terriblemente amortizada, no pensaba mandarla al sorteo del INCA, acababa de ganarme el primer premio casi sin darme cuenta… crucé la Plaza Once, plagada de caras grises, putas, palomas mendigas y chicos aspirando pegamento en el calor de la siesta. No sabía si lo iba a volver a ver pero su olor a mierda en mi depilado bigote me iba a acompañar hasta el otro día porque no pensaba ducharme. Me reí de la situación cuando se me vino a la cabeza y ahí relacioné, que para no sentirme tan fascista, en vez del bigote de Hitler, que fué mi primera imagen, el pendejo, seguro, debe haber querido dejarme el recuerdo del tierno bigote… del genial Charles Chaplin…

NATY MENSTRUAL
MAYO 2009

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